
Cuando las cajas de cerveza eran de madera y Panamá brindaba con cinco marcas
Hubo un tiempo en Panamá en el que pedir una cerveza era mucho más que calmar la sed. Era compartir con los amigos en la cantina del barrio, conversar sobre béisbol, política o música típica, y disfrutar de las fiestas patronales y carnavales al ritmo de una buena plena. En aquellos años, las cajas de cerveza eran de madera, resistentes y reutilizables, formando parte del paisaje cotidiano en bares, depósitos y toldos de carnaval.
En esa época solo existían cinco cervezas que dominaban el gusto de los panameños:
- Cerveza Balboa
- Cerveza Atlas
- Cerveza HB
- Cerveza Panamá
- Cerveza Cristal
Cada una tenía su público fiel y representaba una parte importante de la identidad popular del país. Desde mediados del siglo XX, estas marcas acompañaron celebraciones familiares, carnavales, patronales y reuniones de trabajadores después de largas jornadas.
Las cajas de madera no solo servían para transportar botellas. También eran usadas como bancos improvisados, mesas o estanterías en tiendas y cantinas. El sonido de las botellas chocando dentro de aquellas cajas quedó grabado en la memoria de generaciones enteras.
Durante las décadas de 1950, 1960 y 1970, Panamá vivió importantes cambios económicos y sociales impulsados por la actividad canalera, el comercio y el crecimiento urbano. Las cervecerías nacionales se fortalecieron y lograron crear marcas que se convirtieron en símbolos populares. En muchos barrios, las cantinas eran puntos de encuentro donde nacían amistades, se escuchaban décimas y se compartían historias del día a día.
Los toldos de carnaval también tenían otro ambiente. No existía la enorme competencia comercial que se observa en pleno siglo XXI. Los pequeños comerciantes podían trabajar con mayor libertad, y los bares y cantinas mantenían una relación más cercana con sus clientes. La competencia se basaba más en el buen ambiente, la atención y la música que en estrategias agresivas de mercadeo.
Muchos recuerdan aquellos tiempos con nostalgia porque las marcas nacionales tenían un fuerte arraigo cultural y formaban parte de la vida cotidiana del panameño común. Eran años en los que la sencillez, la convivencia y el orgullo por lo local tenían un valor especial.
Hoy, aquellas cajas de madera y esas cinco cervezas siguen siendo un símbolo de una época que marcó la historia popular de Panamá y permanece viva en los recuerdos de quienes la vivieron.
Luis J. Ceballos M.
Investigador historiográfico
Mayo, 2026


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