
El Teatro Rex, considerado uno de los mejores espacios para proyecciones cinematográficas en la Ciudad de Colón, estaba ubicado en la calle 5 y Avenida Central, frente al Paseo del Centenario. Su construcción data de aproximadamente 1935 y fue obra de su propietario, Don José V. Beverhoudt.
Todos los materiales utilizados en su edificación fueron importados: desde el hormigón de las paredes y vigas hasta las alfombras, lámparas, proyectores, extractores de aire y otros elementos técnicos que lo dotaban de un alto nivel de modernidad para la época.
A diferencia de otros teatros que seguían tendencias arquitectónicas europeas, el Teatro Rex poseía un diseño funcional adaptado al clima caribeño. Contaba con amplias ventanas de ventilación en la parte superior de las paredes laterales y en la sala del proyector, lo que permitía una mejor circulación del aire. Su espaciosa sala tenía capacidad para 400 personas, con butacas especialmente diseñadas para brindar comodidad.
Fue uno de los primeros cines en Colón en incorporar un sistema de aire acondicionado, cuyas instalaciones permitían una distribución gradual del aire frío en todo el recinto. También contaba con el sistema Cinemascope, que ofrecía una experiencia sonora envolvente y realista, elevando la calidad de las funciones.
Más allá del cine, el Teatro Rex se convirtió en un importante centro cultural. Allí se realizaron conciertos musicales, actos de graduación escolar, convenciones de clubes cívicos y eventos políticos. Durante los estrenos cinematográficos, su fachada se iluminaba con grandes reflectores al estilo hollywoodense, aportando un ambiente de gala y sofisticación. Además, disponía de su propio taller para mantenimiento e instalación de carteles de películas.

Los proyectores que se utilizaban en el Rex eran similares a los empleados en otros teatros de la Ciudad de Colón y del resto del país. Cada sala disponía de un cuarto de proyección ubicado en el segundo piso, cerrado y con ventiladores que mitigaban el calor generado por los proyectores. Aun así, las altas temperaturas a veces causaban daños en las cintas cinematográficas.
Estas máquinas de proyección requerían la supervisión de uno o dos proyeccionistas, quienes se turnaban para asegurar una correcta visualización, haciendo ajustes de imagen, altura y expansión en la pantalla según fuera necesario.

El legado de estas tecnologías también alcanzó a centros educativos como el Cristóbal High School, ubicado en el barrio de Nuevo Cristóbal (hoy Colegio José Guardia Vega). Durante la administración estadounidense en la antigua Zona del Canal, este plantel contaba con una de estas pesadas máquinas de proyección, utilizada para documentales y matinés escolares.

En 1946, el Teatro Rex formaba parte del llamado Circuito Atlántico, que incluía varias salas cinematográficas en la Ciudad de Colón. Sin embargo, para septiembre de 1983 solo quedaban dos: el Rex y el Teatro Lido (antes conocido como Teatro Stand), ambos con aire acondicionado, lo que los mantenía como espacios privilegiados para la época.

Uno de los elementos distintivos del Teatro Rex eran sus carteles publicitarios. Ubicados en la Avenida Central, junto al monumento a San Juan Bautista de La Salle, sus precios exclusivos reflejaban un enfoque hacia un público selecto.







Con la llegada masiva de los clubes de video en la década de 1990, la asistencia al cine comenzó a disminuir notablemente. Este fenómeno marcó el declive de muchos teatros tradicionales, y el Teatro Rex no fue la excepción: cerró sus puertas definitivamente y su edificio fue vendido. Actualmente, el inmueble es utilizado como depósito de mercancías por una empresa dedicada al comercio de víveres.
Bibliografía consultada:
- Colón en los Predios de la República, Max Salabarría Patiño, Editorial Chen, Primera Edición, 2002
Luis J. Ceballos M.,
Investigador Historiográfico, Julio 2021


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