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¡Ay, Benny! No solo fue una leyenda del son, mambo y bolero cubano, sino que también se convirtió en el corazón de una época dorada de la música latina. El “Bárbaro del Ritmo” supo enloquecer a multitudes y ponerlas a bailar con su estilo único y voz inconfundible. A pesar de nunca haber recibido formación musical formal, Benny tenía oído absoluto y era capaz de componer, dirigir y hasta improvisar a la perfección.

Pero la vida de Benny no fue solo fama y aplausos. Nacido en un pueblito de Santa Isabel de las Lajas, sus orígenes humildes marcaron su carácter, y nunca dejó de ser ese hombre sencillo y alegre que había salido de Cuba a comerse el mundo. Sin embargo, las luces del éxito también trajeron sombras: la fama y sus excesos le pasaron factura, llevándolo a una muerte prematura a los 43 años. Aún así, su legado sigue vivo, porque el ritmo, como él mismo decía, “no se aprende, se lleva en el alma”.

Bartolomé Maximiliano Moré Gutiérrez, mejor conocido como «El Bárbaro del Ritmo,» fue, sin duda, el mayor exponente de la canción vernácula de Cuba 🇨🇺. Su primera presentación artística se dio hacia finales de la década de 1940, en el siglo XX, marcando el inicio de una trayectoria legendaria en la música latinoamericana.

En 1947, Moré llegó a Panamá como cantante estelar de la Orquesta de Dámaso Pérez Prado, acompañado del grupo de ballet «Las Mulatas de Fuego,» todos contratados por el renombrado empresario Don Víctor «Canito» Cano. Durante su estadía, se alojaron en el famoso Hotel Cartón, ubicado en la Avenida Meléndez y la Avenida Federico Boyd, en la calle 10 de la ciudad de Colón.

Las actuaciones de Moré y la orquesta de Pérez Prado se llevaron a cabo en el Club Tropical, propiedad del empresario Patricio Sterling, ubicado entre las calles 15 y 16 de la Avenida Meléndez (hoy, demolido). Fue allí donde el mambo y las guarachas cubanas, con éxitos como «Dolor Carabalí» y «La Cocaleca,» hicieron vibrar a los colonenses, quienes abarrotaron la sala de baile, superando su capacidad para presenciar el furor de estos ritmos.

En 1950, Moré regresó a Colón como invitado especial para el Toldo del Carnaval del Medio Siglo, esta vez acompañado por la Orquesta Ideal, dirigida por el talentoso músico colonense Luis Alarcón. Luego, en los carnavales de 1957 y 1958, conocidos como el «Carnaval del Progreso,» Benny Moré volvió con su propia Orquesta Gigante, una jazz band adaptada a los ritmos cubanos de la época dorada. La presentación se realizó en el toldo de la calle 11 y la Avenida Santa Isabel, en el solar donde se ubicó la Policlínica Doctor Próspero Meléndez, y atrajo a un público que llenó el lugar durante toda la noche de carnaval.

En esta ocasión, Moré compartió escenario con el reconocido cantante colonense Máximo Moreno, popularmente conocido como «Bambarito,» quien lo acompañó en su gira por Panamá, Colón y David. Juntos, cosecharon éxitos y aplausos en cada presentación.

Las visitas de Benny Moré a la ciudad de Colón son recordadas con cariño y nostalgia, pues sus presentaciones fueron un símbolo de la época dorada de la ciudad, especialmente durante las décadas de 1920, 1930, 1940, 1950 y 1960. Un período único que, lamentablemente, no volverá.

Bibliografía consultada:
La Ciudad de Colón en los Predios de la Historia
Max Salabarría Patiño
Editorial Chen, 2002

Diario La Estrella de Panamá
Febrero de 1957

Luis J. Ceballos M.
Investigador historiográfico
Agosto, 2024

Detalles de Panamá
Author: Detalles de Panamá

Detalles de Panamá: historia, opinión y análisis sobre lo que somos y lo que vivimos como país.

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