
Más de medio siglo de la insurrección de Colón de 1966
El 6 de junio de 1966, la ciudad de Colón fue escenario de una de las movilizaciones populares más significativas de la historia panameña. Este levantamiento fue desencadenado por el asesinato del joven dirigente estudiantil Juan Antonio Navas Pájaro, cuyo cuerpo fue hallado el 31 de mayo en el corredor de Colón. Navas, quien había regresado recientemente al país tras recibir tratamiento médico en la Unión Soviética por heridas sufridas en los sucesos del 9 de enero de 1964, fue detenido, torturado y asesinado por agentes del Departamento Nacional de Investigaciones (DENI).

El funeral de Navas, realizado el 3 de junio, congregó a miles de personas y se convirtió en una manifestación de protesta contra la represión estatal. El 6 de junio, estudiantes del Colegio Abel Bravo y otras instituciones, junto con sindicatos y organizaciones sociales, marcharon por las calles de Colón exigiendo justicia. La respuesta de las fuerzas del orden fue violenta, resultando en la muerte de los estudiantes Carlos Mathews y Elvira Miranda, así como de la niña Damaris Gallardo, quien falleció asfixiada por gases lacrimógenos.
La represión no logró silenciar el clamor popular. Durante varios días, la ciudad fue testigo de enfrentamientos, incendios de edificios gubernamentales y una creciente movilización que evidenciaba el descontento generalizado con el gobierno de Marco Aurelio Robles. Las autoridades intentaron desviar la atención culpando a líderes estudiantiles y sindicales, como Rolando Sterling y Félix Dixon, de la muerte de Navas, en un intento por desarticular el movimiento social.
La insurrección de Colón de 1966 no solo fue una respuesta a un acto de violencia estatal, sino también una manifestación del hartazgo de la población ante las condiciones de pobreza, desigualdad y represión. Este episodio se ha convertido en un símbolo de la lucha por la justicia y los derechos humanos en Panamá.
A más de cincuenta años de estos acontecimientos, es fundamental recordar y reflexionar sobre la insurrección de Colón, no solo como un hecho histórico, sino como una lección sobre la importancia de la resistencia y la unidad en la búsqueda de una sociedad más equitativa.


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